jueves, 5 de mayo de 2016

Hernando está equivocado

Carnet del PCE
Antonio Hernando se equivoca. No son comunistas, se lo digo yo más por edad y experiencia que por conocimiento, y lo reconozco. Voy a contar una historia, breve pero real, se lo juro a ustedes. Era el año 77 o 78, no atino del todo a recordar, y yo tendría dieciocho o diecinueve años, no más. España era un desastre, más aun que ahora, con una crisis económica de caballo, una economía arcaica heredada del franquismo, un ejército golpista de verdad de la buena, una eta que día si día también ponía muertos sobre la mesa, un gobierno entre el continuismo y las tímidas reformas y, por acabar, una oposición  democrática creciente pero sin fuerzas como para imponerse. Yo militaba en el Partido Socialista Popular de Don Enrique Tierno Galván y sin saber  muy claro por qué me tocó ir a una mesa reivindicativa de la legalización de todos los partidos políticos. En aquellos momentos el gobierno había legalizado casi todos los partido menos el Partido Comunista y lo que hubiera a su izquierda. No era una mesa redonda, qué va, era una mesa en mitad de la calle y sin pedir los consabidos permisos gubernativos. Nos colocamos cuatro personas, supongo que cada uno de un partido, con una mesa de playa cubierta con una sábana y un cartelón con la exigencia de que se legalizaran todos los partidos. No sé si recogíamos firmas, la memoria ya me va fallando, y estábamos en la Plaza, donde ahora hay un Carrefour y antes estaba Soriano. Lo que recuerdo con nitidez fue que en un momento dado uno de mis compañeros sacó de su cartera el carnet del Partido Comunista de España y lo colocó de manera muy visible sobre la mesa. Aquel trozo de cartón era como un faro que atraía todas las miradas. En ese momento me entro canguelo, lo reconozco, nos estábamos jugando la entrada en una lechera y las consecuencias que ello acarreaba. probablemente no nos hubiera pasado gran cosa, pero allí nos la jugamos un poco. Y servidor aguantó gracias a la entrega y el valor de aquel comunista viejo, era mayor, y diciendo para mis adentros "Luis, estás cagaito pero tú aquí tienes que aguantar y que sea lo que Dios quiera". Y aguanté, y no pasó nada. Y desde aquel día tengo todo el respeto del mundo para aquellos militantes comunistas. Se la jugaron. Por eso digo que Hernando se equivoca, los de ahora ni al tobillo les llegan a los de aquellos tiempos. No son comunistas, ¡qué más quisieran!

jueves, 14 de abril de 2016

Homenaje

A las ocho de la tarde de el 14 de abril de 2016 los socialistas gaditanos han rendido homenaje a sus compañeros fusilados, represaliados y desparecidos tras el golpe de estado del 18 de julio de 1936. Como se suele decir, un acto emotivo, pero esta vez es cierto al cien por cien. Paso por encima los discursos protocolarios y las palabras de salutación, es algo que no interesa en exceso y quiero ir al núcleo de los discursos y los gestos. Un mensaje se repitió en los tres intervinientes, el Secretario General, Remedios Palma la delegada de cultura y Carlos Perales un luchador de la memoria Histórica, el de que el PSOE llega tarde al reconocimiento de nuestros propios compañeros represaliados en Cádiz. No obstante allí estábamos un buen número de militantes del PSOE escuchando la desgraciadamente larga lista de militantes fusilados, represaliados y desparecidos.
En primer lugar intervino Remedios Palma, delegada provincial de la Consejería de Cultura que es la responsable de la Memoria Histórica, y que relató con palabras emotivas sus sensaciones al conocer la fosa común de Puerto Real, el contacto con los familiares, con los técnicos, el vértigo ante un drama histórico y humano. Luego el compañero, entrañable persona, Carlos Perales. Carlos es un militante socialista que desde hace años, décadas, pelea por el recuerdo y la dignidad de los hombres y mujeres víctimas de esa tragedia inducida y provocada por las fuerzas más reaccionarias de nuestra patria. De sus palabras, sensatas, fundamentadas y claras quiero destacar algunas ideas y razonamientos. Admitiendo que llegamos, los socialistas tardes a este homenaje, tenemos razones para ir con la cabeza alta. Primero porque en los últimos quince años hemos producido legislación y acción importante en este ámbito como la ley Zapatero y el proyecto que actualmente se discute en el Parlamento de Andalucía. La normativa impulsada por Zapatero es clara y valiente pese a ciertas carencias. Se reconoce el derecho de reparación y a raíz de la misma se potencia un grupo regional de trabajo y más tarde un grupo federal en el PSOE. Por primera vez un programa electoral, el de Pedro Sánchez, se contempla en un apartado específico. Pero el proyecto andaluz de los socialistas amplia las lagunas de la ley nacional. Por destacar el hecho de que se amplia el concepto de víctima a, por ejemplo, los bebés robados o los represaliados, o la ampliación del período histórico hasta el año 1981 o quizás el otro aspecto muy importante como que la exhumación e identificación es una responsabilidad del estado y las administraciones, no de las familias. Señaló que es un proyecto que viene de un período de gobierno en coalición con los compañeros de Izquierda Unida, que ellos aportaron impulsos esenciales pero que no es solo de ellos sino también de la voluntad de los parlamentarios socialistas. Destacó varias novedades respecto a la legislación nacional, bloquea de facto por la pasividad de facto del gobierno conservador, y que no se entendería sin nuestra voluntad. Dio muchas más datos y aspectos a destacar pero no es momento, lo esencial es que en el acto los socialistas reivindicamos a nuestros compañeros, nuestra historia y nuestros ideales. Me gustaría acabar esperando que no tenga que escuchar los típicos y tópicos comentarios de quienes nos escupen a la cara que si somos traidores, renegados de nuestro pasado e ideales, etc. Creemos, pensamos, trabajamos y luchamos por aquello en lo que llevamos creyendo desde hace ciento treinta y seis años. Tenemos errores que corregir pero también un buen saldo que poner sobre la mesa. Un detalle, el acto comenzó con el himno de Riego  y acabó con la Internacional. Y una maldad, estuve atento a quienes cantaban y se sabían las letras de ambos. En la foto la bandera conmemorativa del centenario de la Agrupación Socialista de Cádiz (1893-1993)


domingo, 17 de enero de 2016

El socialista rampante.

Aclarar cuales son mis sentimientos, mis filias y fobias respecto a Podemos, como socialista y militante del PSOE, no me ha resultado fácil y además me da la sensación de  que la mayoría de compañeros y amigos no me comprenden bien. No digamos ya de adversarios y enemigos. Ayer, poco después de participar en una jornadas de Cultura en mi ciudad, entre cervezas y charlas con los compañeros de la mesa de trabajo, se me vino una idea a la cabeza que pensé me ayudaría a explicar mi situación ideológica y mi posicionamiento actual. Recordé un relato del gran Italo Calvino, El Barón rampante, una maravillosa historia escrita con la maestría que le caracteriza, con suavidad, levemente, sin estridencias hasta introducirnos en el alma un cúmulo de sensaciones y de sabores exquisitos. Es la historia de un noble italiano del siglo XVIII, Cosimo por nombre, que por una disputa familiar sube un día a la copa de los árboles con la voluntad de no bajar jamás en su vida de ellas. Transcurren numerosas peripecias y aventura de las cuales una me viene a la mente y es la que justifica el título de este texto. Cosimo viaja hasta Nápoles de árbol en árbol y allí descubre con sorpresa que los españoles también viven en las copas de los árboles. A resultas de una revolución, si no recuerdo mal que hace ya demasiados años de la lectura, los españoles son condenados al exilio bajo la fórmula de no pisar el suelo napolitano. Dicho y hecho, los exiliados se suben a los árboles con muebles, ropas y cuanto necesitan. Para más detalles a la lectura de Calvino, lo que me interesa destacar es que en estos momentos al igual que Cosimo y los españoles del relato me siento el socialista rampante. Y Podemos tiene mucho que ver en ello. Como revolucionarios sin matices, ¿acaso alguno lo debe tener?, han decretado que los militantes del Partido Socialista no pueden pisar la tierra de la izquierda. No lo han hecho de forma elegante, discreta o educada, ¿acaso los revolucionarios deben actuar así?, y a golpe de "Casta", "PSOE PP la misma mierda es", "criminales" y excluirnos de la gente decente y corriente nos andan dando empellones para sacarnos de la vida política del país. Y así de repente me encuentro en la copa de un árbol, enfadado, molesto, excluido y algo desconcertado. Y no creo que deba sentirme así, ni que mis compañeros de partido cual los españoles del cuento deban subirse a los árboles con muebles y todo. No, me niego, el suelo, el territorio, el espacio de la izquierda también es nuestro. Por tradición y por muchos años dejándonos el pellejo en defensa de la gente, de los más desfavorecidos, de quienes no tenían a nadie que hablara por ellos. Podemos ha instaurado un marco de pensamiento que dice que los pecados del PSOE son imperdonables, nunca prescriben.  De esta manera, en un esquema muy judeocristiano, interpretan que nuestros errores y metidas de pata son una especie de pecado original, que se transmite de padres a hijos, de cuadros a militantes y a votantes. Nunca hay suficiente penitencia. Lo que hay que hacer, según ellos, es afligirse, hincar la rodilla y pedir perdón ante ellos ya que son quienes tienen el monopolio de la fe verdadera. Cuando hablan me recuerdan a los profetas huraños del Antiguo Testamento que lanzaban condenas a diestro siniestro en el nombre de un dios rencos, de un rencor que seguramente sólo habitaba en sus corazones. Los discursos de ceño fruncido de Pablo Iglesias serían el paradigma del profeta dispensador de verdades y condenas, y a los socialistas nos han caído ya más de una. Pero aun, cuando hablan de su nueva política, un Nuevo Testamento para seguir con este símil, no me recuerdan al mensaje evangélico de amor y perdón, desgraciadamente los veo más como los cristianos fanatizados que asesinaron a Hipatia, los veo semejantes a como son descritos esos personajes en la magistral película de Amenábar.
Con estas sensaciones cuesta pensar y centrarse como socialista en términos de unidad de la izquierda, más aun viendo la feroz abducción que han ejercido sobre algunos exmilitantes y que los ha transformado en nuestro más duros, injustos e insultantes enemigos. Soy un hombre y socialista moderado, un demócrata radical, pero no soporto el insulto ni la acusación genérica y por ende inquisitorial. Agradezco los escasos mensajes y palabras que Íñigo Errejón, el más inteligente del grupo dirigente, nos ha dirigido en algunas ocasiones pero no es suficiente. Lo creo y opino que el noventa por ciento de la militancia socialista actual así lo cree igualmente. Como socialista militante he tomado un decisión, voy a descender de la copas de los árboles y a tomar posesión de la tierra a la que pertenezco, la izquierda. Un tierra amplia y rica que cubre desde la socialdemocracia hasta las más diversas interpretaciones democráticas del movimiento por la igualdad y la libertad que en el mundo han sido. Nadie me va a obligar a ser un socialista rampante, todo lo contrario. Cada nuevo insulto, cada provocación, cada acusación injusta y generalizada, cada media verdad manipulada, cada palabra envenenada no servirá sino para que reconquiste un nuevo palmo de tierra de la izquierda que somos. Y tenemos muchas hectáreas que ofrecer al conjunto de la izquierda, que no se olvide.

viernes, 18 de diciembre de 2015

Voto a los Socialistas

Acaba una campaña electoral distinta, nueva, diferente a las de los últimos años y opino que por eso mismo exige definirse y posicionarse con cierta claridad. No es un tiempo de tibieza ni de indefiniciones, más bien de mirar a la realidad, a los contextos, a las circunstancias en que vive la gente y decir alto y claro "yo voy a votar esto". Estamos rodeados de mensajes que nos hablan de lo nuevo y lo viejo, de lo caduco y de lo que irrumpe, de cotidianidades que no reconocemos que nos descentran. Por todo eso, insisto, estoy obligado mas que nunca a decir cuál va a ser mi voto. Y mi voto es para los socialistas, para el Partido Socialista Obrero Español. ¿Por qué? no por demasiados motivos racionales, esos ya no valen demasiado hoy en día y podemos elegir un buen puñado de ellos para votar a unos o a otros. Los hay que incluso sirven hasta para votar al partido que aun gobierna, espero que por pocos días. Pero yo me siento empujado a votar por unos sentimientos que me unen a una historia larga y densa. Más de ciento treinta años de una corriente, de un flujo humano,  de luchas, deseos, querencias, aspiraciones de lo mejor del espíritu humano. Deseos de igualdad, aspiraciones de libertad, querencia de paz y el empuje aunado de cientos, miles de militantes socialistas entregados a la causa de la humanidad.
Una historia larga y densa, como dije, que por supuesto incluye decenas de errores y pecados que no voy a negar, es el precio de un combate largo y costoso en términos de esfuerzos, sacrificios e incluso de sangre propia y ajena. El socialismo, el PSOE, no es sólo un partido, es un flujo de hombres y  mujeres que atraviesa el siglo XX desde el XIX hasta llegar a nosotros. Es la acumulación de decenas, centenares, miles de sueños, ansias de mejora, aspiraciones igualdad y combates por la libertad que confluyen esas siglas. En un platillo errores y pecados, en el otro gente, mucha gente honrada y libre. Soy consciente de que, como se dice ahora, llegamos a estas elecciones con una pesada mochila, ¿quién no tiene alguna? Pero tengo el convencimiento de que hemos dado más de aquello en lo que hayamos errado. Otros quizás presentan un historial menos manchado, pero claro que en un año o poco más tampoco hay tiempo para demasiadas equivocaciones, aunque ya empiezo a percibir sus pequeñas mochilas individuales de pecados y traiciones y no me gustan. Sus aires de soberbia, intelectual y moral, me traen aromas de intolerancia y despecho arrogante. No, no me convencen, necesito verlos más en lo cotidiano para creerlos. Necesitan pasar la prueba del roce con el poder, de administrar la vulgar y dura realidad del mundo. Les doy el beneficio de la duda pero no mi voto de ciudadano libre.
Lo dicho, me sumo a una corriente que fundó Pablo Iglesias hace bastante más de un siglo, me sumo a un partido viejo pero no caduco, me sumo a un joven llamado Pedro al que desde el primer día quisieron vestir de banalidad, me sumo incluso a compañeros de partido a los que critico y recrimino actitudes y comportamientos, me sumo a personas para las que las siglas PSOE sigan siendo un  muro defensivo frente a la desigualdad y la injusticia. Me sumo a mi padre y a mi abuelo, militantes y honrados socialistas, y voto PSOE. Es mi decisión y sólo pido el respeto que tengo para todas las demás opciones democráticas. 

viernes, 6 de noviembre de 2015

Plan C se presenta en un entorno de Cultura

Ayer jueves, se presentó Plan C en unos encuentros organizados por el Ministerio de Educación y Cultura, Secretaría de Estado de Cultura. Previamente había sido seleccionado entre más de doscientos proyectos de toda España y quedó entre los diecisiete mas interesantes. Ante un amor de más de trescientas personas Paco Cano, el alma mater del proyecto, desgranó y detalló Plan C. UN paso más en la proyección exterior del plan. En pocas fechas tendremos impreso y preparado para su divulgación el diagnóstico de la ciudad que han realizado todas y todos los voluntarios que apoyan e integran Plan C.  El futuro más inmediato de Plan C ya contempla una fase más activa y de acciones como continuación a este largo período de reflexión y trabajo.